“Pecamos de inocentes…y nos engañó a todos” El duro relato de los apoderados de las victimas del falso instructor

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Fuente: biobiochile.cl

Mentiras, engaños, impotencia y la incompetencia de organismos del Estado, son conceptos que se repiten al conocer más detalles del estremecedor caso del falso instructor, que es investigado por abuso sexual, estupro y violación de menores de edad en la región de Los Lagos.

Pecamos de inocentes…y nos engañó a todos

“A él lo conozco desde 2010, cuando fue a dar una charla al colegio Las Camelias del sector Mirasol de Puerto Montt” relata la apoderada de una de las afectadas.

Según su relato, ese día su hija de 10 años llegó a casa muy entusiasmada, ya que “un militar” había ido a su colegio para contarles del recinto que él dirigía: el Club de Alta Aventura, dónde habían cerca de 100 jóvenes matriculados.

El establecimiento prometía enseñar disciplina militar y, entre otras cosas, podrían tener la posibilidad de salir a campañas, lo que llamó la atención de su hija y de muchos de sus compañeros.

Ante las ansias de participar de los pequeños, los apoderados conversaron con Gutiérrez, quien en ese entonces se presentaba como un militar activo de las FFAA, lo cual era una absoluta mentira.

En esa oportunidad, Gutiérrez les aseguró que su escuela traería muchos beneficios para los niños, y además su discurso de convencimiento se fortalecía con la ayuda de jóvenes que ya integraban el establecimiento. “Se veía lindo por fuera…pecamos de inocentes, pero nos engañó a todos” lamenta ahora la apoderada.

Ya que todo se “veía bien” comenzaron a impartir clases cada día viernes en la misma escuela Las Camelias, porque el último día hábil de la semana era cuando los alumnos salían más temprano de clases.

“Mi hija participó en la escuela de Gutiérrez entre los 10 y los 17 años…Recuerdo que a ella le gustaba mucho ir, pero no sé en qué momento cambió“.

La primera señal que ignoraron

La madre denunciante contó a Radio Bío Bío que, en esa oportunidad, Gutiérrez desmintió las acusaciones, para lo cual incluso mostró conversaciones dónde la víctima decía que todo era mentira.

El acusado tenía una gran facilidad con las palabras, por lo que sus argumentos sonaban tan convincentes, que los apoderados le creyeron ciegamente todo y no volvieron a sospechar.

El autodenominado instructor además realizaba periódicas reuniones con los apoderados, donde los dejaba conformes. “Cómo podíamos sospechar de él”, señala la mujer.

Durante el primer tiempo los estudiantes sólo salían los fines de semana, un día sábado o domingo, pero de a poco las salidas se fueron extendiendo. Varias veces fueron a campañas a Cun Cun. Su hija siempre le contaba cosas buenas de esas instancias.

Luego cambiaron de ruta y empezaron a ir al parque Alerce Andino, fueron varias veces, en los veranos de 2016 y 2017 viajaron a Coñaripe a hacer las campañas.

Escuela premilitar
Escuela premilitar

Cuando me enteré que mi hija estaba embarazada de él, recién abrí los ojos

Durante las vacaciones de invierno de 2017 la mujer comenzó a notar algo extraño por primera vez.

Su hija -de entonces 17 años- que siempre fue delgada, ahora tenía “guatita”, lo que llamó su atención y tras conversar con la adolescente, ésta le confesó que estaba esperando un hijo de su “instructor”.

Cuenta que en ese momento recién abrió los ojos, de ahí en adelante empezó a ver y escuchar muchas cosas. Y todas las piezas del rompecabezas empezaron a calzar.

Pese al espanto, comenzaron a salir a la luz otros problemas: la menor le aseguró a su madre que Víctor Gutiérrez no la había obligado a nada, que él no tenía la culpa, que eran pareja y que era bueno con ella.

“Se arrodilló, pidió perdón y dijo que quería casarse con mi hija”

El mismo día que se enteró de todo, Gutiérrez pasaría a buscar a su hija porque debían ir a clases. Por lo que la madre de la adolescente le pidió que entrara a la casa, ya que necesitaba hablar con él.

Una vez al interior de la vivienda, la mujer le exigió explicaciones por lo ocurrido con la menor. Pero él se defendió, “como siempre”, relata.

Según contó, el falso instructor arrodilló, le pidió perdón y dijo que nunca quiso hacer daño, ya que amaba a su hija, le confesó que tenían una relación y que se quería casar con ella, y expresó que un bebé era “una bendición”.

Sin embargo, la madre de la afectada le respondió que, por su edad, perfectamente podía ser el abuelo y no la pareja, y que no lograba entender que un viejo tuviese una relación con una niña de 17 años. “Le dije muchos garabatos…lo más suave que dije es que él era un perro”.

Tras esto, el imputado comenzó a alejarse poco a poco de la menor, “cuando empezaron a traerle otras niñas, la hizo a un lado, pero aún así la engañaba y manipulaba. Mi hija le creía todo“.

Contexto | Pixabay
Contexto | Pixabay

Las instituciones me dieron de espalda

Entre julio y agosto de 2017 se interpuso la denuncia por este caso. La madre de la víctima confiaba en que el falso instructor pagara por lo que había hecho. Pero recibió un portazo en la cara de los organismos que debían ayudarla.

Recién en octubre de ese año llamaron a la madre para hacer una declaración.

En ese entonces, ya existían denuncias por hechos similares contra el encargado de la escuela premilitar.

Hoy dice estar segura que hay más niñas que pasaron por situaciones como la de su hija, pero que no se atreven a contar a sus familias por vergüenza.

Para ella Gutiérrez es un monstruo, y no sabe qué pasa por su cabeza.

Pero de lo que sí está segura es que se trata de una persona manipuladora, ya que “si él tenía la facilidad para manipularnos a nosotros que somos adultos, que podíamos pensar, era más que obvio que podía hacerlo con las niñas y niños menores”.

Y agrega que “él tenía el tiempo suficiente como para conocer a las niñas, porque para eso tiene mucha inteligencia, para estudiarlas”.

Sin embargo, no pierde la esperanza que se logre hacer justicia. “Mi hija es una de las niñas que más ha sufrido”, sentencia.

Fiscalía de Puerto Montt
Fiscalía de Puerto Montt

Mi hija también fue abusada por el falso instructor

El segundo caso al que accedió Radio Bío Bío, es el que afectó a una adolescente de entonces 14 años también de la capital de Los Lagos, cuya madre en 2015 interpuso una denuncia por abuso sexual contra el encargado de la escuela premilitar.

Existen muchas similitudes en los testimonios de ambas madres, que entregan más datos del modus operandi de Gutiérrez, ya que, tal como en el anterior caso relatado, el falso instructor dictó entre 2013 y 2014 una charla en un colegio de Puerto Montt: Robert Pace.

Misma jugada

En aquel tiempo el hombre se presentaba como teniente coronel en retiro del Ejército e imponía respeto entre los escolares.

Los chicos quedaban “embobados” -describe la apoderada- ya que se les prometía una escuela de alta montaña, donde llevarían a cabo campañas y emprenderían muchas aventuras.

En esa oportunidad los padres de los menores se reunieron con el supuesto instructor, quien -asegura la mujer- “tenía el don de la palabra” y respondió a todas las interrogantes de los padres.

Ambas madres señalaron lo mismo: lo que más cautivaba a los menores era que Gutiérrez -jugando con las expectativas- les ofrecía la posibilidad de entrar de manera directa a las ramas de las Fuerzas Armadas. “Sólo bastaba una llamada” con el nombre del estudiante, para que estos ya tuvieran un futuro asegurado.

La mujer cuenta que su hija de 14 asistió por dos años a la escuela premilitar de montaña dirigida por el ahora detenido.

Según cuenta, durante el primer tiempo la adolescente mostraba gran entusiasmo. Sin embargo, con el correr de los meses su actitud comenzó a cambiar, hasta que un día la joven le dijo a su madre que no quería continuar, ya que era víctima de abusos por parte de Víctor Gutiérrez.

Víctor Gutiérrez
Víctor Gutiérrez

Víctimas con carencias emocionales

De acuerdo a los antecedentes entregados por la mujer, Gutiérrez le decía a su hija que estaba enamorado de ella y que él era el hombre con quien debía estar. Tras esto, denuncia, comenzaron las tocaciones y abusos hacia la menor.

La apoderada comenta que el sujeto buscaba a niñas con carencias emocionales, a las cuales manipulaba, abusaba y en algunos casos mantenía “una relación” con las adolescentes. “Era casi una secta”asegura.

Nuevamente frente a organismos que no funcionaron

Luego de conocer la preocupante situación, la mujer en 2015 acudió a la PDI para interponer la denuncia por los abusos. Sin embargo, asegura que fue una situación muy incómoda para ella y su hija, ya que la menor debió declarar ante la PDI, entrevistarse con psicólogos y la Fiscalía, donde debió recordar cosas que no quería.

Además criticó fuertemente a la justicia, ya que pese a los procedimientos adoptados, en este caso, la denuncia no llegó a ningún lado.

El relato de la madre coincide en varios puntos con el caso anterior: al momento de interponer la denuncia, desde la PDI también le dijeron que existían antecedentes de abuso por parte del ahora imputado, en la comuna de Osorno.

En ese momento la apoderada sintió que “todo se aplastaba” y que el tema quedaba ahí. Asimismo lamenta no haber conocido los otros casos, ya que cree que se podría haber ejercido presión para avanzar en las indagatorias.

Ambas madres dicen tener rabia e impotencia, puesto que aseguran que no existió una buena investigación y no pueden entender por qué la justicia actuó tan mal.

Además coinciden en que si se hubiese adoptado el procedimiento de rigor -ya que la primera denuncia fue interpuesta en 2011- habrían evitado más víctimas, las que ahora se elevan a 11 y no se descarta que existan más afectadas.

Al igual que en el caso anterior, la madre de esta segunda víctima no pierde las esperanzas de que las cosas se hagan de la manera correcta y finalmente Víctor Gutiérrez enfrente a la justicia y pague con cárcel los delitos, “para mi es un depredador de niños” y utilizó los colegio como fachadas para abusar, sentenció.

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