• 21 Abril, 2021

Entrevista: Orietta Llauca Huala, abogada de causas mapuches, candidata a la Convención Constitucional.

 Entrevista: Orietta Llauca Huala, abogada de causas mapuches, candidata a la Convención Constitucional.

Comunidades del pueblo-nación mapuche de las regiones de Bío Bío, Araucanía, Los Ríos, Los Lagos y Aysén manifestaron su respaldo a la reconocida abogada de causas mapuches, Orietta Eliana Llauca Huala, para representarles en la Convención Constitucional.

Consultada sobre el proceso constituyente, la dirigenta mapuche, sostiene:

“El proceso constituyente que atravesamos está marcado por diversos hitos en materia de inclusión y ejercicio de derechos. Si bien es cierto, la noche del 15 de noviembre de 2019 se abrió la ventana para el cambio constitucional, este estuvo lejos de ser lo que las naciones que habitan Chile demandaban. Aquella noche, los sectores conservadores de la política chilena se resistieron a trazar un proceso completamente democrático, abierto y reparador. No se incluyeron, por ejemplo, medidas vinculantes con los miles de cabildos celebrados a lo largo del territorio nacional; ni el voto y la participación formal en el proceso para los mayores de 14 años; ni la obligatoriedad en el plebiscito de entrada; tampoco aquella noche se abrochó la paridad, ni la representación proporcional vía escaños reservados de los primeros pueblos, los afrodescendientes y las personas en situación de discapacidad”.

Con esta visión crítica del proceso ¿Cómo se gesta su candidatura?

Soy ciudadana del Pueblo-Nación Mapuche, y como tal me rijo firmemente por las normas consuetudinarias, especialmente las espirituales. En la celebración de un trawün (asamblea) donde concurrieron autoridades ancestrales y espirituales de los territorios que componen el Wallmapu se deliberó que yo debía llevar la voz de cientos de comunidades mapuches históricamente invisibilizadas, y hacerlas valer como corresponde, en ese espacio hostil que será la Convención Constitucional, o Asamblea Constituyente -como realmente debió llamarse- aunque las naciones chilenas lo saben perfectamente.

En 2013 usted fue candidata a Diputada independiente. En aquella campaña denunció las graves violaciones a los derechos humanos cometidas en democracia, la corrupción sistemática entre las instituciones públicas, privadas y partidos políticos, el modelo económico que profundiza la desigualdad, la ausencia del Estado en aspectos fundamentales como infancia y tercera edad. ¿Cómo evalúa este momento histórico? 

Chile no dio para más y reventó. Las autoridades ancestrales y espirituales mapuches lo anticiparon hace décadas. Las chilenas y los chilenos se cansaron de los abusos del mercado y del Estado. Chile es el país más desigual de América Latina. Es un privilegio vivir aquí. La gente común no puede enfermarse porque pierde el trabajo, o sencillamente muere en el pasillo del hospital. Yo vivo en la región de Los Lagos, y claro, existe un centro urbano en la ciudad de Puerto Montt que cumple con los estándares de la modernidad, pero a 20 minutos en micro llegas a Chamiza y la gente vive en condiciones de extrema precariedad, un adulto mayor no tiene cómo llegar en su silla de ruedas al camino en invierno, por la lluvia y el barrial, y esto ocurre en Castro, Osorno, Valdivia, Temuco y Concepción, sólo por mencionar algunas capitales regionales. Aunque tenemos claro que el centralismo con el que señalamos a la región metropolitana, también aplica a las capitales regionales. El progreso prometido durante toda la transición sólo llegó para unos pocos, para un puñado de ricos, pero para el resto de los que vivimos en Chile, en regiones y en Santiago, sólo nos llegaron tarjetas de créditos con las que vendimos nuestra alma al diablo, en incómodas cuotas. El modelo político, económico, social y cultural heredado de la dictadura cívico-militar nos condenó a la precarización de la vida, a la competencia intestina entre unos y otros, a la desconfianza de todo y de todos -propia del “enemigo interno”-. Esto, para el pueblo-nación mapuche es contra-natural. Durante siglos las primeras naciones de este territorio han sobrevivido gracias a los valores de la cooperación y solidaridad.

Han causado mucho revuelo sus defensas a las comunidades mapuches, movimientos sociales reivindicativos de derechos, y luchadores sociales. ¿Qué la motiva a tomar estas defensas, sabiendo que son “mangos calientes” para agarrar? 

Esa es una pregunta muy política, muy colectiva. Pero la única respuesta que se me ocurre es profundamente personal. La historia de vida de cualquier mujer, madre soltera, pobre, mapuche, de región, es una carrera maratónica llena de barreras y obstáculos que saltar. Esa es mi historia, y es la historia de millones de chilenas. Por lo tanto, cuando agarré fuerzas para salir adelante mediante la educación, y así, darle mejores condiciones de vida a mis hijos y familia, fui interpretando la realidad desde la perspectiva del derecho -y su ausencia- en cada evento y situación a mi alrededor. Las reglas del juego están hechas para  que ganen siempre los mismos, y por más que nos esforcemos, los de abajo siempre estaremos en desventaja. De esta manera, no dudé un segundo en prestar apoyo a los jóvenes que han sido torturados por las policías, criminalizados por el Estado y sancionados moralmente, cuando todo Chile sabe -a través de reportajes serios-  que durante el estallido social las policías se infiltrados en los grupos de manifestantes para ocasionar caos. Y bueno, ahí están los resultados. Muchachos con pruebas no concluyentes son condenados a 10 años de prisión, y los hijos de diputados y senadores que violan y asesinan quedan en libertad. Las reglas están hechas para que ellos gocen de impunidad, y a nosotros nos castiguen con todo el rigor de la ley, y más.

Para cerrar. Usted postula a uno de los siete escaños reservados para el pueblo-nación mapuche en la convención constitucional. ¿Cuáles serán sus principales énfasis si llega a ser electa el próximo 11 de abril? 

Mi primer énfasis es defender al pueblo-nación mapuche, pues este proceso -para muchas comunidades- es visto más como una amenaza que como una oportunidad.

En segundo lugar, me llama poderosamente la atención cómo algunos sectores han hecho todo lo posible para “pautear” la Asamblea Constituyente. Aún ni siquiera se conforma y ya le están recortando atribuciones. Hace sólo unos días diputados de Renovación Nacional y la UDI ingresaron un proyecto de ley que pretende mantener en la nueva constitución el presidencialismo extremo que sufre Chile. Eso sólo muestra la real voluntad de aquellos sectores por conservar sus privilegios. En esa misma dirección es que en lugar de votar por los 25 escaños supra-numerarios para los primeros pueblos, es decir, que se sumaban a los 155 convencionales, terminó saliendo lo que tenemos ahora, es decir, 17 escaños reservados dentro de los 155. Los que votaron en contra de los 25 escaños, lo hicieron para proteger los intereses económicos de los que les financian las campañas políticas, votaron para proteger los bolsillos de sus patrones. A la hora que los tenemos más representación en las instituciones formales del Estado, se ven gravemente amenazados los negocios de quienes usurparon nuestros territorios. Esos 25 escaños demás para nosotros, amenazaba la propiedad privada de los que se creen dueños de Chile.

En tercera instancia, te comento que para nuestra gestión, será fundamental vincular los cientos de miles de cabildos y asambleas territoriales con las posiciones que defendamos en cada votación. Las naciones que habitan Chile tienen una larga y antigua cultura de diálogos. Los mapuches somos famosos por nuestros trawünes que pueden durar varias jornadas. Seremos un puente firme y sólido entre la ciudadanía movilizada y  la Asamblea Constituyente.

En cuarto y último lugar, pondremos especial atención en la consagración de derechos fundamentales; en un nuevo modelo de desarrollo que esté a la altura de los desafíos actuales; en una nueva matriz productiva en concordancia con el entorno natural; en promover una nueva relación entre la autoridad civil, la ciudadanía y las fuerzas armadas; y finalmente, empujaremos una relación respetuosa y recíproca entre el Estado chileno y las naciones que lo componen.

Finalmente quiero señalar que creo firmemente en la sabiduría colectiva de las naciones que habitan este territorio. Los pueblos de Chile, una y otra vez han mostrado a las clases dirigentes cual es el camino correcto. El sentido común siempre lleva a solucionar los problemas colectivos en comunidad. Mientras los que manejan este gobierno aseguraban sus negocios y los de sus amigos con millonarias sumas de dinero en clínicas sanitarias que jamás se ocuparon, en las poblaciones, tomas y campamentos -urbanos y rurales- se organizaron ollas comunes con amor y fraternidad, la mayoría no recibió un peso ni una papa de Sebastián Piñera. En consecuencia, mi camino es claro, yo siempre he sido pueblo, y como una más, empujaré con la fuerza de las calles las transformaciones que nuestros pueblos exigen.