• 20 Octubre, 2020

Sitiado por la ola de manifestaciones, Alexander Lukashenko pide ayuda a Vladimir Putin

 Sitiado por la ola de manifestaciones, Alexander Lukashenko pide ayuda a Vladimir Putin

Sitiado por las manifestaciones en la calle, agobiado por las huelgas y señalado por Europa tras revelarse el sadismo de su policía, Alexander Lukashenko ha decidido recurrir a su ‘hermano mayor’: Vladimir Putin. Y para lograr un efecto inmediato, ha invocado este sábado su nombre en público anunciando en una reunión su intención de hablar con el líder ruso sobre la “amenaza” que pesa contra su país y “toda la región”.

Según Lukashenko, Bielorrusia se enfrenta a una “revolución de colores”. Este término es el que maneja el Kremlin para referirse a las revueltas provocadas por movimientos populares (en países como Georgia, Ucrania o la propia Rusia) esencialmente apoyados -según esta teoría- desde el exterior para provocar un cambio en el Gobierno. Lukashenko ha advertido de que si cae él los desórdenes llegarán a la vecina Rusia.

Lukashenko afirmó que acordó con Putin que Rusia brindaría asistencia a Bielorrusia en cuanto Minsk solicitase reforzar la seguridad. Lukashenko se refirió a los acuerdos entre los dos países dentro de la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva y el Estado de la Unión y también a su conversación telefónica con el presidente ruso.

Moscú se ha limitado a “confiar” en una rápida salida de la crisis. “Las dos partes expresaron su confianza en una próxima solución de sus problemas actuales” en Bielorrusia, ha indicado la Presidencia rusa en un comunicado tras el diálogo telefónico entre Putin y Lukashenko.

Casi a la misma hora dos enemigos del autócrata bielorruso aparecieron en la lista de buscados de la policía rusa. Por un lado, el aspirante a presidente de Bielorrusia, Valery Tsepkalo, que dejó el país el mes pasado ante el temor a ser detenido y se refugió durante unos días en Moscú. Por otro lado, Stepan Putilo, creador del canal de Telegram Nexta, que ha enseñado al mundo entero las protestas de los bielorrusos y la brutal respuesta policial en un momento en el que el país está cerrado a casi todos los periodistas extranjeros. Tsepkalo confirmó que se ha abierto un caso penal contra él por soborno. Putilo vive en Polonia desde 2018.

Moscú no ha dado este sábado detalles sobre cómo Putin está dispuesto a ayudar a Lukashenko y qué le va a pedir a cambio. Los medios oficiales bielorrusos tampoco han exhibido ningún logro de la llamada de su ‘eterno’ presidente, que lleva en el poder desde 1994. Pronto se sabrá si Lukashenko tiene un ‘as ruso’ en la manga o si está intentando ganar tiempo. La candidata opositora Svetlana Tijanovskaya, refugiada en Lituania, ha formado un Consejo de coordinación para el traspaso de poder. Como sucedió en la crisis de Ucrania, el pulso por resolver la situación no es sino la representación exterior de la carrera por el poder. Sobre el tablero: la vida de los manifestantes y un abanico de intereses ligados al régimen personalista más longevo de la Europa actual.

Moscú puede inclinar la balanza. Sobre todo si se trata de evitar que las fichas queden colocadas de una manera más conveniente para Washington y Bruselas. Desde el canal RT, financiado por el Gobierno ruso, su directora, Margarita Simonian, ya sugirió el viernes que era el momento de que ‘los hombres amables’ (apelativo que recibieron los soldados rusos sin enseña durante la anexión ilegal de Crimea y la guerra en el este de Ucrania) pongan orden como ellos saben”. Pero en Bielorrusia no hay regiones prorrusas que Moscú pueda azuzar contra otras más antirrusas. La brutalidad de las fuerzas de seguridad ha convertido el rechazo en un fenómeno transversal.

El régimen de Lukashenko, que tiene en la cárcel o en el exilio a todos sus rivales, es un aliado histórico pero irregular de Rusia. El jefe de Estado bielorruso acusó en su momento a Moscú de querer reducir a su país al estado de vasallo y luego de interferir en las elecciones del pasado 9 de agosto enviando a mercenarios de Wagner, 32 de los cuales que fueron descubiertos y detenidos en Minsk el mes pasado. Lukashenko, que los llamó “terroristas” hace apenas dos semanas, los ha devuelto este sábado a Moscú sin juicio. El autócrata bielorruso se ha reunido con los jefes del ejército: “No entregaremos el país a nadie. Sabemos que por estar en el centro de Europa tenemos que estar listos para responder a cualquier desafío”. Pero Lukashenko sabe que esta vez el desafío viene de dentro.

Fuente: El Pais – https://www.elmundo.es/internacional/2020/08/15/5f3814fdfc6c838f518b4659.html